Carlo Collodi
"De cómo el carpintero maese Cereza encontró un trozo de madera que lloraba y reía como un niño.
--Pues, señor, éste era...
--¡Un rey! --dirán en seguida mis pequeños lectores.
--Pues no, muchachos nada de eso. Este era un pedazo de madera. Pero no un pedazo de madera de lujo, sino sencillamente un leño de esos con que en el invierno se encienden las estufas y chimeneas para calentar las habitaciones.
--Pues, señor, es el caso que, Dios sabe cómo, el leño de mi cuento fue a parar cierto día al taller de un viejo carpintero, cuyo nombre era maese Antonio, pero al cual llamaba todo el mundo maese Cereza, porque la punta de su nariz, siempre colorada y reluciente, parecía una cereza madura. Cuando maese Cereza vio aquel leño, se puso más contento que unas Pascuas(...)
y he dejado de leer... un leño... para la estufa... nada de un madero lujoso...
Y Maese Cereza "se puso más contento que unas Pascuas"
Sin evitarlo surgen las preguntas...
y yo...
¿Qué tipo de leño me considero?
¿Quién es mi maese Cereza particular?
¿Cómo encajo en mi realidad?
¿A dónde puedo llegar?
¿Qué hago para conseguirlo?
Los cuentos populares y muchos cuentos infantiles en general nos despiertan a la reflexión si somos capaces de ir más allá...
¿¿¿¿Lo intentamos????
¡La reflexión es totalmente personal e íntima... sin ninguna otra obligación que emplearla en nuestro desarrollo personal!
¡¡¡¡Ánimo!!!!
¡¡¡Y a por todas!!!
La próxima... ya se verá...
Gracias por estar ahí
